El tratamiento del dolor crónico no oncológico está orientado a personas que presentan dolor persistente que afecta su funcionalidad y bienestar.
Este enfoque busca comprender el origen del dolor desde una mirada integral, considerando factores físicos, emocionales y del estilo de vida.
El manejo incluye evaluación, seguimiento y estrategias terapéuticas orientadas a disminuir el dolor, mejorar la movilidad y recuperar la funcionalidad diaria.
El objetivo es ayudar a la persona a vivir con menos dolor, mayor autonomía y una mejor calidad de vida.
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